Vamos a lo que hay, sin florituras. Dubai Basketball ha anunciado una asociación plurianual con Pablo Larrazábal y lo ha nombrado Embajador Global. El golfista español llega con nueve títulos del antiguo European Tour, hoy DP World Tour, y 491 participaciones en torneos a la espalda. Eso no se regala en una tómbola: se gana a base de años de tarjetas, viajes y madrugones.
Qué hará el embajador
Según la nota de la franquicia, Larrazábal representará a Dubai Basketball en eventos deportivos internacionales, participará en iniciativas del equipo y colaborará en contenido exclusivo y experiencias para los aficionados. Traducción de bar: cara visible, actos y vídeos. Cuánto cobra, no lo dice nadie, así que no me voy a inventar ninguna cifra. Ni cuántos años dura: lo único que sabemos es que es «plurianual», la palabra favorita de las notas de prensa cuando no quieren dar números.
El baloncesto y el golf son deportes diferentes, pero el afán de competir, mejorar y ganar es universal.
Pablo Larrazábal
Quién gana y quién pierde (mi opinión)
Gana Dubai Basketball, que quiere llegar a nuevas audiencias «en los ámbitos del golf, el deporte y los negocios», y para eso ficha a un golfista con currículum, no a un cartel vacío. Gana Larrazábal, porque salir de la burbuja del tour y ponerse delante de un público que no sabe qué es un bogey es, en mi opinión, un movimiento inteligente. Y gana el golf español, que tiene un nombre más rondando por foros donde normalmente no se habla de nuestro deporte.
¿Quién pierde? Quien siga creyendo que un golfista profesional solo vive de los premios del domingo. Hoy un jugador es también una marca, le guste al purista del club o no. Eso sí, con colmillo: el presidente de la franquicia, Dejan Kamenjašević, habla de «mentalidad ganadora», el comodín de toda nota de patrocinio. Si cada vez que alguien firma un acuerdo aparece la mentalidad ganadora, ya podrían regalarla con el green fee.
El ángulo de la partida del sábado
Piensa en ese colega que juega contigo cada semana y un día te dice: «Oye, vente a mi equipo de pádel». Primero te ríes, luego piensas que igual no es tan mala idea. Pues esto es lo mismo, pero con una franquicia de Dubái y un jugador con nueve títulos. Larrazábal dice que Dubái «se ha convertido en uno de los destinos deportivos más emocionantes del mundo» y que cree en la visión del club. Es su opinión y es su firma, y me parece legítimo.
Mi apuesta: lo importante no será la foto de presentación, sino si de este acuerdo sale algo que haga que un aficionado al baloncesto acabe pisando un campo. Si se queda en un logo en una camiseta y un vídeo de saludo, será marketing del montón. Si consigue que alguien se enganche al golf, entonces sí habrá merecido la pena.
La lección de Alex
Larrazábal lo resume bien: competir, mejorar y ganar es lo que une a todos los deportes. Aplícatelo: elige una sola cosa de tu juego (los putts cortos, la salida, lo que más te cueste) y trabájala cada semana. Y si tienes un amigo de otro deporte, llévatelo al range un día; el golf también se defiende a base de gente nueva.
¿Te parece una jugada de genio o puro postureo de patrocinio? Y dime la verdad: ¿prefieres ver a Larrazábal levantando un trofeo del DP World Tour o con un balón de baloncesto en la mano?
Fuente: Marca · Imagen: Marca




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