Si el sábado te cambian el trazado de tu club sin avisar a los socios, montas un pollo en la junta. Pues imagina que el club es público, tiene 106 años y el que lo reforma es el presidente de Estados Unidos. Eso es East Potomac, un campo público de Washington D.C. donde, según cuenta ESPN, la jueza federal Ana Reyes ha dictado una orden judicial que prohíbe al Gobierno quitar o dañar más árboles mientras dure el pleito.
Qué ha pasado en East Potomac
El 18 de octubre, Trump anunció en redes que cerraría el campo 15 meses a partir del 15 de noviembre para rehacer el parque y el campo. Al día siguiente publicó que las obras empezaban de inmediato. Ya había una demanda en marcha, presentada por la D.C. Preservation League y dos golfistas.
La jueza ya había ordenado parar las obras hasta, al menos, el 26 de octubre. Aun así, según ESPN, durante un fin de semana festivo los operarios talaron al menos 400 árboles con muy poco aviso a los demandantes. En la vista, la jueza criticó duramente al Gobierno.
Ahora llega la medida cautelar: nada de más árboles caídos y, antes de cualquier modificación «irreparable» del campo, el Gobierno tiene que avisar por escrito con 10 días de antelación. Además, la jueza rechazó apartarse del caso, como pedía la administración.
La frase que se va a compartir
Esto empezó como un caso sobre golf. Ese buen paseo estropeado. Pero se ha convertido en mucho más.
Ana Reyes, jueza federal
Lo más jugoso: según la jueza, el Gobierno le pidió que no creyera al presidente en ejercicio y que ignorase lo que Trump dice de sus planes. Ella lo califica de asombroso y explica que ahora debe cuadrar las afirmaciones de Trump con el testimonio jurado de varios empleados públicos y los argumentos de abogados del Departamento de Justicia. También dejó claro que no habla en nombre de los árboles, sino del Estado de derecho.
Mi opinión: aquí pierde quien tala primero y pregunta después
Opinión mía, ojo. Puede que el campo necesite una reforma, no lo sé, y la fuente no entra en eso. Lo que me chirría es el método: anunciar, adelantar las obras un día después y que caigan cientos de árboles mientras hay un pleito abierto. Eso en un club se llama pasarse la normativa por el arco del hoyo 18. Y que el propio Gobierno le pida a una jueza que no se fíe de lo que dice el presidente tiene su gracia, en plan jugada de bar.
Gana, de momento, el golfista de a pie y quien defiende el parque, con el respaldo de Democracy Forward, que habla de una gran victoria. Pierde el calendario de obras de la Casa Blanca, que no ha respondido a ESPN. Y ojo, que es una cautelar: el pleito sigue y los demandantes dicen tener ganas de argumentar el caso en los tribunales.
El fondo es más amplio. ESPN lo enmarca en la campaña de Trump por dejar su huella en Washington, con el salón de baile de la Casa Blanca, un gran arco y su nombre en el Kennedy Center. East Potomac es el único sitio de la lista donde se juega al golf.
La lección de Alex
Un campo no es solo calles y greens: es memoria, árboles y gente que lleva décadas jugándolo. Si tu club prepara obras, pide ver el proyecto, pregunta cuánto durará el cierre y exige que te lo cuenten antes de que lleguen las motosierras. Los campos públicos son de todos, y también lo son sus árboles.
Si fuera tu campo de toda la vida, ¿aceptarías 15 meses cerrado para una reforma gigante o te plantarías delante de las excavadoras?
Fuente: ESPN · Imagen: ESPN




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