Hay quien se enamora del lujo y luego descubre que la barra libre tenía fecha de caducidad. Según Golf Confidencial, el LIV Golf 2.0 llegará con un calendario de apenas 10 eventos y un recorte de bolsas que se nota hasta en la partida del sábado.
El cheque se encoge (y mucho)
En 2026 las bolsas rondaban los 30 millones de dólares por torneo. El nuevo esquema reparte así: cinco eventos con 5,5 millones y otros cinco con 9,5. La fuente habla de un recorte de más del 60% respecto al modelo original. Es como pasar del restaurante con mantel de lino al bocadillo del chiringuito del hoyo 10: se come, pero ya no te lo cuentan igual.
La consecuencia, siempre según la fuente, es una fuga de talento: una larga lista de campeones ya ha cerrado su salida. La liga mantiene por ahora como capitanes y pilares de su estructura 2.0 a Bryson DeChambeau, Dustin Johnson, Phil Mickelson, Cameron Smith y Joaquín Niemann. Mi opinión: quien se queda o cree mucho en el proyecto o le siguen saliendo las cuentas. Veremos cuánto aguanta el decorado.
Pepperell no quiere regalos
Aquí viene el segundo acto. Los jugadores que se van de LIV necesitan un sitio donde jugar, y los rumores dicen que el DP World Tour planea ofrecer invitaciones para acomodarlos. Es un rumor, no una decisión confirmada, pero ha bastado para incendiar el vestuario.
Eddie Pepperell, en su podcast, calificó la postura de los jefes del circuito como una «traición absoluta» a los miembros regulares que han sostenido el tour. Puso ejemplos con nombre: de Charles Howell III dijo que no tiene nada en contra, pero que no pagaría por verle jugar. De Thomas Pieters dijo que es un jugador brillante, pero que debería volver por la Q School.
Es ganarte tu derecho de la misma manera que lo hice yo en la Escuela de Clasificación (Q-School). La manera en que todos tenemos que hacerlo.
Eddie Pepperell, según Golf Confidencial
Pepperell admite que se pueden hacer excepciones comerciales con estrellas globales que atraen grandes audiencias televisivas. Para el resto, su receta es empezar desde abajo. Richard Mansell y nuestro Jorge Campillo se sumaron en redes y preguntaron si el DP World Tour estaba «regalando tarjetas gratis».
Quién gana y quién pierde
Mi lectura, y es solo mi lectura: pierde el que se ganó la tarjeta a pulso si ve que la puerta de atrás está abierta. El DP World Tour tiene un dilema de los buenos. Si cierra la puerta, se queda sin nombres que vendan. Si la abre de par en par, la Q School parece un trámite para pringados. Cualquiera de las dos opciones escuece.
Y que un español como Campillo diga en voz alta lo que se comenta en el vestuario me parece mejor señal que cualquier nota de prensa. Los despachos, ahora mismo, tienen más presión que un putt para ganar el bote.
La lección de Alex
En tu club también hay quien quiere el mejor hándicap sin pasar por las vueltas de competición. Lo que se gana en el campo se disfruta distinto: apúntate a las pruebas, juega las tarjetas y que tu sitio en la salida lo decida tu juego, no un favor.
¿Deberían volver los fugados de LIV por la Q School como cualquier hijo de vecino, o el DP World Tour tiene que abrir la puerta a las estrellas aunque escueza?
Fuente: Golf Confidencial · Imagen: Golf Confidencial




Deja una respuesta