Octubre es buen mes para sacar al grupo de la rutina del campo de siempre. Esa partida que presume de hándicap en la cena y lo esconde en la tarjeta necesita un sitio con personalidad, y Golf Costa Daurada la tiene. Está en El Catllar, en el Tarragonès, cerca del mar y a cinco minutos de Tarragona.
Para quién es y qué lo hace distinto
Es para el golfista que quiere un campo con carácter. Son 18 hoyos, par 72, en un entorno mediterráneo. Según el club, mezcla hoyos muy técnicos, con agua, doglegs y búnkeres grandes, con otros de estilo links, y sirve tanto a principiantes como a jugadores con experiencia. Si buscas un paseo sin un solo obstáculo, aquí vas a sufrir. Si te gusta pelear cada golpe, vas a estar en tu salsa.
También es un plan para grupos mixtos. Además del campo grande hay un pitch & putt de 18 hoyos y unos 1.400 metros con vistas al Mediterráneo. Quien no quiera jugar tiene pádel, tres pistas de tenis de tierra batida, gimnasio DiR y piscina de agua salina. Así que la excusa de que tu pareja no juega ya no cuela.
Lo que lo distingue es la historia. Nació a finales de los años 70 con nueve hoyos de Pepe Gancedo y quebró en 1982. Lo rescató el empresario Jaume Miquel para que no desapareciera el sexto campo de golf de Cataluña. Después llegaron la ampliación a 18 hoyos y la renovación de 2016-2017, ambas de Green Project. Fue sede del golf de los Juegos Mediterráneos de Tarragona 2018, con cuatro oros para España. Este 2026 ha acogido una prueba del CatProTour, el 14 de septiembre, y según una noticia del club del 6 de octubre recibe por primera vez la Copa Catalana de Pitch & Putt. Un club que vive y que no se rinde.
Qué no te puedes perder
Primero, el calentamiento, que es lo que casi nadie hace en serio. El driving range tiene salidas de césped natural, zonas cubiertas y descubiertas, iluminación y greens objetivo. Hay además dos putting greens, zona de approach y búnkeres de práctica. Con agua y búnkeres grandes en juego, ese rato en el juego corto te puede salvar la vuelta, y eso lo sabes tú mejor que yo.
Segundo, la casa club, en una masía catalana del siglo XVII, en la parte más alta del club. Ahí tienes el restaurante Flamingo, de cocina mediterránea, y según la web y Turisme también hay un restaurante de cocina catalana. Comer después de la vuelta con la tarjeta todavía caliente es parte del plan, aunque la tarjeta no invite a la celebración.
Y tercero, el pitch & putt. Si el grupo anda justo de energía, o hay quien se estrena, es una forma muy digna de alargar el día sin machacarse con 18 hoyos grandes.
Cómo encaja en tu escapada
La clave es la ubicación: a cinco minutos de Tarragona, puedes hacer de la ciudad tu base y tener el campo a un paso. Un día para el campo de 18 hoyos, comida en la masía y, si el cuerpo aguanta, otro rato de pitch & putt o de práctica. Si no viajas con tus palos, el club alquila palos, coches, motos y carros eléctricos y manuales.
Un apunte: el club proyecta un hotel de cuatro estrellas en una masía del siglo XIV en los terrenos de Mas d’en Sorder, pero las obras están paradas desde la anulación del POUM de Tarragona. No lo metas en tus planes de alojamiento. Y antes de cerrar nada, mira la web del club para confirmar horarios y disponibilidad.
La lección de Alex
Antes de salir a un campo con agua, doglegs y búnkeres grandes, dedica diez minutos al juego corto: unos chips, unos putts y un par de golpes de búnker. Esos diez minutos valen más que tres drivers en el range, y tu tarjeta lo va a notar.
Sé sincero: ¿eres de los que calientan en el range o de los que llegan al tee de salida directos desde el coche?
Fuentes: Guía de campos de xGolf · Web oficial del campo · Imagen: web oficial de Golf Costa Daurada




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