Sacar una madera 9 en el tee de un par 3 largo era como presentarte a la cena de empresa con chanclas: funcionaba, pero alguien iba a comentarlo. Según National Club Golfer, eso está cambiando. Lo dice Joe Miller, responsable de producto de Srixon, en el podcast Your Golf.
Qué cambia de verdad
Antes elegías entre hierro largo e híbrido. Ahora también entran en la conversación las maderas de 5, 7 y 9. Miller lo define como un cambio de actitud: los golfistas se apoyan cada vez más en palos que ayudan con el lanzamiento, la distancia y la velocidad. Y asegura que en las bolsas de los profesionales hay más maderas de calle que nunca.
Su repaso al cementerio de hierros es de los que escuecen. El 2 aguantó mientras Tiger Woods lo usaba para su stinger, pero esa popularidad desapareció hace años. El 3 ha desaparecido en la práctica. El 4 se ha ido, salvo para quien tiene mucha velocidad de bola. Y el 5 va camino de lo mismo. Su consejo: la mayoría se beneficiaría de que su hierro más largo fuera un 5 y de plantearse un hierro utilitario o un híbrido para lo demás.
El argumento de Vijay y la presión de la partida
Miller cuenta que le preguntó a Vijay Singh por qué usaba una madera de calle con tanto loft. Esto fue lo que, según Miller, le respondió:
Joe, cuando juegas el US Open o el PGA no puedes parar la bola con el spin. Tienes que pararla con el ángulo de descenso, esos greens son como hormigón.
Vijay Singh, según lo relata Joe Miller (Srixon)
Miller cree que Singh llevaba una en la bolsa cuando ganó el PGA de 2004 en Whistling Straits, aunque él mismo lo dice con un «creo». Y añade que a Singh le daba igual lo que opinaran sus compañeros: quería ganar el torneo.
Aquí viene lo jugoso. Miller está convencido de que, si el golf fuese un deporte en solitario, la mayoría de la gente jugaría con palos algo distintos: más maderas abiertas, más híbridos y menos hierros. Lo que lo frena es jugar en grupo, donde te pueden tomar el pelo. Traducido al idioma del bar del club: llevamos años eligiendo palos para la foto del sábado y no para el green.
¿Merece la pena?
Mi postura: sí, pruébalo, pero con la cabeza fría. Quien habla vende palos, y que diga que los suyos mezclan lo bonito con lo que funciona es lo que cabría esperar. La fuente no trae pruebas ni números, solo la opinión de un fabricante y la tendencia que ve en las bolsas.
Aun así, el razonamiento tiene sentido: una bola que cae más vertical se queda mejor en un green duro. Gana quien se deja de orgullos y se fija en lo que le da el palo. Pierde el que sigue defendiendo un hierro largo que solo pega bien en el campo de prácticas. Y el hierro 3 del fondo de tu bolsa, que lleva más tiempo en el garaje que en la calle, ya sabe de qué lado está.
La lección de Alex
Antes de comprar nada, prueba en un campo de prácticas o con un fitter tu palo más largo frente a una madera abierta o un híbrido. Si la bola sube más fácil y cae más suave, deja la vergüenza en el parking. Lo único que cuenta es lo que hace la bola, no lo que piensa tu compañero de partida.
¿Tu madera más abierta es un 5, un 7 o un 9, o sigues defendiendo el hierro largo por puro orgullo de partida del sábado?
Fuente: National Club Golfer · Imagen: National Club Golfer




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