Hay noticias de golf que huelen a césped recién cortado y otras que huelen a despacho. Esta es de despacho, y de los caros. Según ESPN, que ha recogido los documentos presentados ante el tribunal, Scott O’Neil, CEO de LIV Golf, recibió una retención de 6,375 millones de dólares el 24 de junio. El 8 de septiembre la liga se acogía al Capítulo 11. Haz la cuenta: menos de tres meses.
Las cifras, sin maquillaje
El estado financiero se presentó el jueves en el tribunal de quiebras de Nueva Jersey, y da para mucho. A O’Neil ya le habían caído unos 2,7 millones de bonus el 13 de febrero. Entre el 12 de septiembre de 2025 y el 28 de agosto de 2026 sumó más de 13,6 millones entre nómina, bonus, beneficios, retenciones y gastos reembolsados.
Y no es el único. En total, LIV pagó unos 15,6 millones en retenciones a sus altos cargos. El director financiero, David Phillips, se llevó más de 3,3 millones. El director jurídico, John Ruzich, unos 2,6 millones. Greg Norman, el anterior máximo responsable, salió en septiembre de 2025 con más de 9,4 millones: unos 5,8 de acuerdo de salida y 3,6 de bonus.
Mientras tanto, la liga en la UCI
LIV declaró activos de entre 100 y 500 millones y deudas de entre 500 y 1.000 millones. El juez Michael B. Kaplan ha permitido un plan de reestructuración con BC Partners, que podría aportar hasta 300 millones para una futura LIV Golf 2.0. De momento, el primer préstamo es de 4 millones para mantener la actividad durante el proceso.
Un abogado de la liga le dijo al juez la semana pasada que a finales de este mes sabrán si tiran adelante con LIV 2.0 o si liquidan. O sea, que el veredicto está a la vuelta de la esquina.
Mi opinión, sin anestesia
Que una empresa intente retener a sus directivos no es ningún delito, y no digo que lo sea. Pero la foto es de las que no se defienden en el bar del club: 4 millones de préstamo para respirar y 6,4 para que el jefe no se marche. Es como el compañero que te pide cinco euros para el bocadillo del hoyo 10 después de estrenar driver.
¿Quién gana? Los que cobraron antes de la caída. ¿Quién pierde? La credibilidad de una liga que se vendió como el futuro del golf y ahora pide dinero para seguir abierta. Si LIV 2.0 sale adelante, tendrá que explicar muy bien a quién le debe qué y por qué se pagó así en plena cuesta abajo.
La lección de Alex
Antes de pagar por adelantado una cuota anual, un abono o un torneo con cuota cerrada, pregunta qué pasa si el organizador se tuerce. En el golf, como en la vida, no pagues hoy más de lo que estés dispuesto a perder mañana.
¿Merece LIV Golf 2.0 hasta 300 millones de financiación después de conocer estos pagos, o debería bajar la persiana a final de mes?
Fuente: ESPN · Imagen: ESPN




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