Confiesa: entras en la tienda, coges el número de siempre, compruebas que pegue con el polo y a la caja. Johnny Wunder, director de equipamiento de Golf.com, lo hacía igual y lo cuenta sin vergüenza: de tecnología en el calzado, cero. Hasta que visitó el FootJoy Lab, dentro del Titleist Performance Center, y se le cayó el mito.
Dónde se te escapa la velocidad
Según Wunder, en el descenso el peso se traslada con fuerza al pie delantero. Si el zapato no te sujeta, el pie de atrás resbala. A veces tan poco que ni lo notas, pero tu cerebro sí. Habla de seis o siete milímetros de movimiento que afectan a cómo giran las caderas, y entonces acabas jugando «a timing», compensando por instinto para cuadrar la cara del palo.
Y aquí viene la pulla de bar: nos pasamos media vida discutiendo la varilla, el loft y los números del launch monitor, y luego pisamos el suelo con unos zapatos elegidos por el color. Cuidado con el cimiento, que es lo único que te une al terreno.
¿Tecnología? ¿Rigidez torsional? Un punto ciego total.
Johnny Wunder, Golf.com
El fitting: tus pies no son iguales
En el laboratorio le midieron los pies y salió algo que ni se le había pasado por la cabeza: el izquierdo es dos milímetros más largo y el derecho cinco milímetros más ancho. Aun así, él compraba siempre la misma talla de adulto, la 10, sin más. Dice que un zapato adaptado a la altura y el ancho del pie, sobre todo en el empeine, elimina esos puntos de presión que te dejan el pie dolorido al llegar al 18.
Probó tres modelos distintos, tanto en ajuste como en el launch monitor. La fuente solo nombra uno, el Premier Series Packard, de tacto más pesado, pegado al suelo y con mucha tracción. Wunder se quedó con la gama Premier Series. El resultado: bajar media talla le dio 2 mph más de velocidad de cabeza, unos 3 km/h, que según él podrían ser unas 3 yardas de carry, casi 3 metros.
¿Merece la pena? Mi opinión
Para mí, sí merece la pena dejar de comprar zapatos por catálogo. Pero sin pasarse de listo: es el caso de una sola persona, en el laboratorio de una marca, y esas 3 yardas son un «podría ser», no una garantía. Tampoco sabemos nada de precios, porque la fuente no los da. Además, Wunder admite que le tira lo pesado y clavado al suelo, una preferencia personal. Otro jugador puede preferir algo más ligero.
Gana quien se mide el pie y prueba antes de pagar. Pierde quien compra con los ojos y luego se pregunta por qué le duele el empeine a mitad de los segundos nueve.
La lección de Alex
Antes de gastarte nada en un palo nuevo, mide tus dos pies y prueba el zapato de pie y en movimiento, con la talla y el ancho que de verdad te corresponden. Si en tu club o tienda hay fitting de calzado, pregunta por él. Y si al hacer el swing notas que el pie de atrás se mueve, ya sabes por dónde empezar.
¿Cuándo fue la última vez que te midieron los pies de verdad, o sigues comprando la talla de siempre y a ver qué pasa?
Fuente: Golf.com · Imagen: Golf.com




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